El crecimiento de la inteligencia artificial y los servicios digitales está acelerando la necesidad de nueva infraestructura en Colombia y el mundo.
Bogotá, octubre de 2026. Cada consulta a una inteligencia artificial, archivo almacenado en la nube, compra digital o plataforma empresarial necesita infraestructura física para funcionar. Detrás de esa economía digital están los data centers y Bogotá se prepara para ampliar considerablemente su capacidad: hoy cuenta con 58 MW en operación y tiene otros 300 MW en proyectos planeados, lo que equivale a un potencial crecimiento superior al 500% frente a su capacidad actual, según el más reciente Americas Data Center H1 2026 Update de Cushman & Wakefield.
Los megavatios (MW) son la principal medida utilizada para evaluar la capacidad de un mercado de centros de datos, ya que reflejan la potencia eléctrica disponible para alimentar servidores, sistemas de refrigeración y demás infraestructura tecnológica. A mayor capacidad en MW, mayor infraestructura disponible para soportar el crecimiento de servicios digitales, nube e inteligencia artificial.
Aunque todavía está lejos de los grandes centros de infraestructura digital del continente, Cushman & Wakefield ya clasifica a Bogotá como un mercado secundario de data centers de las Américas. El estudio identifica 23 operadores y 30 centros de datos en la ciudad, además de 56 MW actualmente en construcción. Entre los desarrollos que muestran el cambio de escala está el proyecto de ODATA por 120 MW, una capacidad equivalente a más de dos veces la infraestructura actualmente operativa en Bogotá.
El fenómeno es mundial. Las Américas ya cuentan con 50,3 GW de capacidad operativa y cerca de 37,7 GW en construcción, un récord para el sector. Cushman & Wakefield señala que el crecimiento de la nube, la digitalización y las nuevas necesidades de infraestructura asociadas a la inteligencia artificial están llevando la inversión más allá de los grandes mercados tradicionales. Bogotá aún se encuentra en una etapa temprana frente a los principales mercados latinoamericanos, pero tiene un importante potencial de crecimiento
La comparación latinoamericana muestra la oportunidad. São Paulo cuenta con 661 MW operativos; Querétaro, con 336 MW; Santiago, con 272 MW; y Bogotá, con 58 MW. Sin embargo, la capital colombiana tiene 300 MW planeados, una cartera de proyectos que podría cambiar considerablemente su escala en los próximos años. Si todos los proyectos anunciados se materializan, Bogotá superaría los 350 MW de capacidad instalada y se acercaría a los principales mercados latinoamericanos.
La perspectiva para Colombia también apunta hacia un mercado en expansión. Un estudio de Arizton estima que el mercado colombiano de data centers podría pasar de US$450 millones en 2025 a US$1.440 millones en 2031, impulsado por la adopción de servicios digitales, nube y mayores necesidades de procesamiento de información. Bogotá aparece como el principal destino de este tipo de infraestructura en el país.
“Bogotá todavía tiene una escala menor frente a los grandes mercados internacionales, pero los proyectos previstos muestran que existe interés por ampliar su infraestructura digital. La oportunidad ahora está en generar las condiciones necesarias para que esa capacidad proyectada pueda efectivamente construirse y entrar en operación”, explica Juan Delgado, Gerente General de Cushman & Wakefield Colombia.
La carrera por los data centers también depende de la energía
Pero construir más data centers no depende únicamente de tener terrenos disponibles. La energía se está convirtiendo en una de las grandes condiciones para el crecimiento de esta industria. El estudio de Cushman & Wakefield muestra que, en diferentes mercados del continente, la disponibilidad de electricidad, la capacidad de las redes, la regulación y los tiempos necesarios para desarrollar nueva infraestructura ya están determinando qué proyectos pueden avanzar.
Es una discusión especialmente importante con el crecimiento de la inteligencia artificial. En mercados como Silicon Valley, por ejemplo, Cushman & Wakefield identifica la disponibilidad de energía como la principal restricción para seguir creciendo, mientras algunos operadores están buscando nuevas maneras de generar, almacenar o administrar la electricidad que necesitan sus instalaciones.
Para Bogotá, esto significa que la oportunidad no se limita a construir edificios. Energía suficiente y confiable, conectividad, suelo adecuado y posibilidades de expansión serán determinantes para convertir los proyectos anunciados en infraestructura realmente operativa.
“Un data center ya no puede analizarse únicamente desde el inmueble. Hoy la decisión pasa por entender si una ubicación tiene energía, conectividad y capacidad para crecer en el largo plazo. Esa preparación será cada vez más importante para las ciudades que quieran atraer inversión vinculada con la economía digital y la inteligencia artificial”, concluye Delgado.
Con una capacidad proyectada equivalente a más de cinco veces la actualmente operativa, el principal reto para Bogotá será convertir ese pipeline en infraestructura efectivamente construida y energizada. En una economía cada vez más dependiente de datos, nube e inteligencia artificial, la infraestructura que hoy se construya será también parte de la capacidad de la ciudad para competir por inversión tecnológica en los próximos años.

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