
En un contexto de alta volatilidad, los sistemas ERP inteligentes en la nube permiten a las empresas tomar decisiones rápidas, automatizar procesos críticos y mejorar la rentabilidad. Cada vez más organizaciones, como Ábside, validan su impacto transformador.
Los equipos financieros enfrentan hoy una presión constante: generar información estratégica en tiempo real, responder con agilidad a los cambios del mercado y garantizar la precisión de los datos para una toma de decisiones informada. En este escenario, el ERP en la nube se ha consolidado como una herramienta clave para afrontar los desafíos de un entorno volátil y exigente.
Según Aberdeen Strategy & Research, las empresas que adoptan soluciones ERP en la nube presentan una mejora del 15,6% en la velocidad de toma de decisiones y un aumento del 12,9% en la precisión de sus informes financieros, en comparación con aquellas que siguen operando con sistemas tradicionales o procesos manuales.
“La nube permite integrar información de forma automática, eliminar los silos de datos y generar reportes financieros consistentes. Esto transforma por completo la dinámica de las áreas contables y de planificación”, explica Richard Pereira, Director de Planificación y Finanzas de Ábside. “En nuestro caso, hemos visto cómo esta tecnología reduce tiempos críticos y eleva la capacidad de anticipación”, añade.
Uno de los grandes diferenciales de los ERP inteligentes en la nube es su capacidad de adaptación y escalabilidad. Las empresas pueden integrar rápidamente datos provenientes de distintas fuentes, automatizar flujos de trabajo y establecer controles en tiempo real para evaluar riesgos y ajustar proyecciones. Esto se traduce en mayor eficiencia operativa, mejor servicio al cliente interno y externo, y un sólido respaldo para cumplir con los objetivos estratégicos.
Las estadísticas respaldan esta transformación. Las organizaciones consideradas “mejores de su clase” —es decir, el 20% con mejor rendimiento financiero— son un 39% más proclives a haber adoptado un ERP en la nube. Este grupo también reporta mejoras sustanciales en rentabilidad (+15,8%) y productividad (+19,6%) en los últimos dos años.
Más allá de la eficiencia, la nube permite operar con una lógica de “tiempo real”. Las métricas financieras se actualizan de forma continua, y los responsables de decisiones acceden a la información que necesitan, en el momento justo y en el formato adecuado. Esto elimina la dependencia de informes aislados o versiones múltiples de una misma proyección, una práctica aún común en empresas que no han modernizado su infraestructura tecnológica.
“Contar con datos fiables, actualizados y visibles para todos los niveles de la organización ya no es una ventaja competitiva: es una necesidad básica para sostener el negocio”, afirma Pereira.
El mensaje es claro: en tiempos donde la incertidumbre es la norma y la presión por resultados crece, adoptar un ERP en la nube es una decisión estratégica. No solo porque mejora los indicadores financieros, sino porque habilita un modelo de gestión más ágil, colaborativo y enfocado en el futuro.
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