La fragmentación de pagos:
Mientras el comercio digital sigue expandiéndose en la región, una nueva capa tecnológica —prácticamente imperceptible para los usuarios— se está volviendo clave para resolver uno de los mayores desafíos del sector: la fragmentación de los sistemas de pago.
El crecimiento del e-commerce en Latinoamérica ha sido sostenido en los últimos años. Según datos de Statista, el mercado de e-commerce en la región alcanzó ingresos por US$130.950 millones en 2025, impulsado por la acelerada digitalización y los cambios en los hábitos de consumo. Sin embargo, detrás de este avance, existe una complejidad poco visible: la gestión de pagos en una región donde cada país opera con múltiples métodos, regulaciones y proveedores.
Tarjetas, transferencias, billeteras digitales y soluciones locales conviven en un ecosistema altamente fragmentado, donde una misma transacción puede atravesar distintos intermediarios antes de completarse. Este escenario no solo incrementa la complejidad operativa para las empresas, sino que también puede impactar directamente en las tasas de aprobación de pagos.
En este contexto, comienza a consolidarse una nueva capa tecnológica conocida como orquestación de pagos, que permite integrar múltiples proveedores en una sola infraestructura, optimizando rutas de transacción y mejorando la eficiencia de los procesos.
Lejos de ser visible para el consumidor final, esta tecnología opera en segundo plano, facilitando que las transacciones se concreten de manera más fluida y reduciendo fricciones en la experiencia de compra. “En Latinoamérica, el desafío no es solo aceptar pagos, sino hacerlo de forma eficiente en un entorno extremadamente diverso. Las empresas necesitan conectarse con múltiples proveedores y adaptarse en tiempo real a las condiciones de cada mercado”, explica Walter Campos, General Manager Latam de Yuno.
De esta manera, plataformas como Yuno están abordando uno de los principales cuellos de botella del comercio digital en la región: la falta de integración entre sistemas. Al centralizar y optimizar la gestión de pagos, estas soluciones permiten a las empresas escalar sus operaciones sin tener que gestionar múltiples integraciones de forma independiente.
“Muchas compañías pierden oportunidades de venta sin siquiera notarlo, debido a fallas en los pagos o configuraciones poco eficientes. Hoy, optimizar esta capa puede marcar una diferencia directa en los resultados del negocio”, agrega Campos.
A medida que el comercio digital continúa evolucionando, la infraestructura que lo sostiene —aunque invisible para la mayoría— se posiciona como un factor estratégico para el crecimiento de las empresas en Latinoamérica.

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